Biblia Sagrada

La Consagración del Altar

El sol del desierto, un disco pálido y perezoso en el cielo invernal, comenzaba a derramar su primera luz sobre el campamento. El aire, frío y cortante como el filo de un cuchillo de pedernal, llevaba el olor a tierra…

La Escalera de Jacob en Betel

El aire del atardecer olía a polvo y a hierbas marchitas. Jacob caminaba como un hombre que huía de su propia sombra. Cada paso levantaba una nubecilla rojiza que se pegaba a sus tobillos, al manto raído, a la amargura…

El eco entre los candeleros

La pluma se detuvo sobre el papiro, dejando una mancha diminuta de tinta negra que se expandía como una nube de angustia. El anciano cerró los ojos, no por cansancio, aunque el peso de los años y el destierro gravitaban…

La Kenosis de Pablo

El aire en la pequeña estancia era espeso, cargado del calor del día que se negaba a desaparecer incluso con la brisa que entraba por la pequeña ventana. Pablo sentía el peso de las cadenas en su muñeca, un recordatorio…

La Cena Recordada en Corinto

El aire en la casa de Aquila y Priscila olía a pan recién horneado, a pescado ahumado y a la humedad persistente que subía del puerto de Corinto. Era el primer día de la semana, el día del Señor, y…

La Confesión de Pedro en Cesarea

El aire sobre la costa de Cesarea de Filipo era distinto. No cargaba con la sal espesa del lago, sino con una frescura áspera que bajaba de las laderas del monte Hermón, cuyas cumbres, aún a finales de verano, conservaban…

La Promesa del Muro de Fuego

La noche olía a tierra húmeda y a cenizas recientes. Zorobabel, el gobernador, se había retirado hacía horas, y el silencio sobre el montón de ruinas que había sido Jerusalén era tan denso que parecía tener peso. Yo, un hombre…

El Río de la Vida

El sol de la mañana pesaba sobre los hombros como un manto de plomo. El aire, quieto y polvoriento, olía a tierra reseca y a piedra caliente. Yo caminaba unos pasos detrás del profeta, tratando de seguir el ritmo de…

Madera para el fuego

El calor de la tarde era espeso, cargado del polvo del camino y del olor a hierbas secas. Jazón reposaba a la sombra de su casa de ladrillos de barro, frotándose un hombro dolorido. La jornada había sido larga, reconstruyendo…

Cosecha de Higos Podridos

El calor de aquel verano en Anatot era denso, como una manta pesada y polvorienta que se aferraba a la piel. Jeremías notó el aroma agrio de los higos que comenzaban a pudrirse en la rama baja de la higuera…