La Tierra de las Treinta y Una Sombras
El sol, bajo y anaranjado, comenzaba a quemar la bruma matutina que se aferraba al valle del Jordán. Sentado sobre una piedra lisa, gastada por incontables estaciones, el anciano Eliab ajustó el manto sobre sus hombros, sintiendo el peso de…
La Ley en el Camino
El sol de la mañana comenzaba a calentar la piedra del sendero, un calor seco y antiguo que subía desde la tierra de Canaán. Efraín caminaba con paso lento, el cayado de olivo silvestre haciendo un sonido rítmico contra las…
El Peso y la Gracia del Sacerdocio
El alba era fría sobre el desierto, una línea pálida y gris que se aferraba a las dunas. Aarón, el sumo sacerdote, sintió el peso de los años en sus huesos antes de siquiera salir de su tienda. El aire…
La Señal en la Piel
El sol de la tarde, un disco plomizo y sin fuerza, se colaba entre las pieles de la tienda de Eliab, alzándose el polvo del suelo en columnas doradas y perezosas. Hacía tres días que la comezón había comenzado, un…
La Ley en la Carne Viva
El sol de la tarde caía a plomo sobre el campamento, convirtiendo el polvo en una fina capa dorada que se pegaba a las sandalias y ardía en el aire quieto. A la sombra rasgada de su tienda, Eleazar, hijo…
La Prueba de José en Egipto
El calor en Menfis era distinto al de Hebrón. No era el calor seco de las colinas, sino una humedad pesada que se adhería a la piel y envolvía cada piedra de la ciudad como un manto espeso. José lo…
El Arca y la Hoja de Olivo
El cielo tenía un color que Noé no recordaba haber visto antes. No era el gris plomizo de una tormenta de verano, ni el azul despiadado del calor. Era una palidez enfermiza, como de metal bruñido y frío, que se…
El Nombre de la Bestia
La arena del camino, fina y blanca como ceniza, se pegaba a mis sandalias. Hacía un calor espeso, el que aplasta los hombros y seca la garganta antes del mediodía. No iba a ningún lugar en concreto, solo huía del…
La Fe que Teje un Manto
El sol de la tarde, pesado y dorado, se colaba entre las rendijas de madera del sencillo lugar de reunión. El aire olía a polvo caliente, a lana sudada y al aceite de las lámparas que empezaban a titilar. Santiago…
La Vigilia del Amanecer
El alba en Tesalónica siempre llegaba con un susurro salado, arrastrándose desde el Egeo para mezclarse con el humo de los hornos y el polvo de los caminos. Lucas no la veía; la sentía. Un escalofrío que precedía a la…



















