La Roca en los Últimos Días

El aire en la aldea de Listra olía a polvo caliente y a humo lejano. No era el humo reconfortante de los hogares al atardecer, sino el rastro acre de una hoguera que había consumido cosas que no debían quemarse….

El Fruto del Espíritu

El sol de la tarde, un disco de cobre gastado, se inclinaba sobre los tejados de Antioquía, alargando las sombras de los transeúntes como dedos oscuros que trataran de alcanzar los umbrales de las casas. En el patio de la…

La Sabiduría del Espíritu

El aire en la taberna era espeso, cargado con el olor a aceite rancio, vino agrio y el sudor de hombres cansados. Demetrio apoyó los codos en la madera astillada de la mesa, mirando la copa de barro ante él…

De Listra a las Piedras

La polvareda del camino, mezclada con el calor ya pesado de la primavera en la meseta, se les adhería a la ropa y a la garganta. Pablo se ajustó la túnica sobre el hombro, sintiendo la aspereza de la tela…

El Encuentro Nocturno de Nicodemo

El aire en Jerusalén olía a pan recién horneado y a polvo caliente, aunque el sol llevaba horas muerto. Nicodemo sintió el fresco de la piedra a través de las suelas de sus sandalias mientras caminaba por las callejuelas sombrías,…

La Entrada y la Higuera Estéril

La mañana había amanecido clara y fría sobre Betania, con ese aire limpio que precede a la gran fiesta. Jesús salió temprano de la casa de Lázaro. Sus pasos sobre la tierra apisonada del camino parecían medidos, no por la…

Cimientos en la Roca

El aire olía a polvo, a hierba seca y al humo lejano de las primeras hogueras de la tarde. Yo caminaba hacia la colina, arrastrando los pies, con el peso de los días en los hombros. No era el único….

El Grito de Habacuc

El aire en Judá pesaba como una manta empapada. No era solo el calor sofocante del verano, el que hacía brillar las piedras del camino y marchitaba las hojas de las higueras; era otra cosa, más densa, más amarga. Habacuc…

La Vid y el Juicio de Betel

El sol de la mañana, ese sol que siempre parecía más dorado en los valles de Samaria, acariciaba los sarmientos de una vid excepcional. No era una vid cualquiera. Era *la* vid, la que crecía en un terreno especialmente abonado,…

El Límite de la Furia

El aire sobre los altos del Golán olía a tierra removida y a hierbas secas achicharradas por el sol de finales de verano. Dov, con los brazos enjutos y curtidos por décadas de labranza, apoyó la espalda contra el marco…