El Juramento y los Huesos de José
El aire en la casa de José, allá en la región de Gosén, olía a lino embalsamado y a tierra húmeda. Un silencio pesado, espeso como la miel, se había instalado entre las paredes de adobe después de que su…
La visita bajo las encinas
El calor del mediodía pesaba sobre la llanura, un manto silencioso y dorado que hacía brillar el polvo del camino. A la sombra de las encinas de Mamre, Abraham permanecía sentado a la entrada de su tienda. Los años, muchos…
La Paciencia y la Promesa de Pedro
Queridos hermanos de las congregaciones del Asia Menor, La noche aquí en Éfeso es pesada, cargada con un calor que no cede incluso con la brisa salitrosa que sube del puerto. La luz de mi lámpara de aceite baila sobre…
La Libertad de Ser Hijo
El alba no había roto aún, pero el aire fresco que colaba por la rendija de la tienda anunciaba su llegada. Me incorporé, rozando con los dedos la áspera lana de la manta. El sueño se había esfumado horas antes,…
La Carta que Sanó Corinto
El sol de la mañana, bajo y anaranjado, se filtraba a duras penas por las estrechas ventanas de la casa de Gayo. El aire olía a aceite de lámpara, a pan de cebada recién horneado y al leve tufo salino…
El Llamado en el Silencio
La cosa no comenzó con un viaje, sino con un silencio. Un silencio cargado, como el aire antes de la tormenta de primavera que barre el Mediterráneo. En el recinto fresco y umbrío de la iglesia de Antioquía, el humo…
El Primer Milagro y la Purificación
El aire en Caná olía a polvo caliente y a vino derramado. No era un aroma fino, sino el olor honesto de una fiesta de pueblo que llevaba ya tres días, y que comenzaba a agotar no solo las ánforas,…
Camino a Jerusalén: Enseñanzas y Fe
El polvo del camino, un polvo fino y pálido como la harina de cebada, se elevaba en pequeñas nubes con cada paso. No era el camino principal, sino una ruta secundaria que serpenteaba entre colinas pedregosas y algún que otro…
La Lección del Lirio
El aire sobre la colina olía a tierra seca y a romero. Era una mañana que prometía calor, pero aún temprano, una brisa fresca subía desde el valle del Jordán, trayendo consigo el rumor lejano del agua. Simón, el de…
La Caída de Nínive
El aire sobre Nínive era espeso, cargado con el olor a incienso quemado y a carne asada de los sacrificios que nunca cesaban. Desde las terrazas de sus palacios, los príncipes asirios observaban el Tigris, lento y poderoso, como una…



















