La Visión de los Mirtos

El aire en Jerusalén olía a polvo y a esperanza. Un olor agrio y dulce a la vez, como el vino cuando comienza a avinagrarse pero aún conserva un atisbo de su dulzor original. Era el mes de Sebat, el…

El Rugido del León

El aire en Tecoa olía a tierra seca y a hierba mustia. No era el olor del pasto fresco que conocían las ovejas, sino el aroma agrio de la llanura bajo un sol inclemente. Amós, con los callos de las…

La Puerta del Príncipe

El aire olía a tierra húmeda y a hierba quemada, el olor perpetuo de la mañana en los patios del nuevo Templo. Eliab, un sacerdote de la línea de Sadoc, apoyaba la palma de la mano en la piedra fresca…

El Ídolo y el Río

El aire en Babilonia olía a polvo caliente y a humo lejano. No era el olor de la lluvia sobre la tierra de Judá, ni el aroma de los hornos de pan en Jerusalén al atardecer. Aquí, el calor era…

Jeremías en el Templo

El sol de la mañana, un disco pálido tras una bruma de calor y polvo, se posaba sobre los muros de Jerusalén. Subir a la ciudad alta siempre dejaba el sér de uno cubierto de una capa fina y terrosa….

El Alfarero en el Destierro

La tierra de Babilonia olía a polvo y a olvido. Eleazar hundió los dedos en la grieta de la pared de adobe de su casa, una morada prestada en un país que nunca sería suyo. El calor, como un manto…

La Justicia y la Tierra en Quelag

La tierra de la heredad de Judá, en los años en que aún los reyes gobernaban desde Jerusalén, no siempre era clemente. En el pueblo de Quelag, situado entre colinas pedregosas y algunos valles fértiles, la vida transcurría al ritmo…

La Esperanza en Piedras Antiguas

El sol de la tarde, un disco de cobre sobre el polvo, se inclinaba sobre las murallas de Jerusalén. En la Puerta del Pescado, el gentío era una corriente cansina: vendedores recogiendo sus esteras, peregrinos con los pies hinchados buscando…

El Salmo que Baila en la Memoria

La memoria es un lienzo extraño. No recuerdo el rostro de mi abuelo con claridad, pero recuerdo sus manos, nudosas como raíces de olivo, pasando las páginas del libro. Recuerdo la luz de aquella tarde en la aldea, un polvo…

El Juicio en la Puerta y la Visión Celestial

La piedra del patio de la casa de la puerta estaba fría bajo mis pies descalzos, incluso con el sol de la mañana empezando a calentar el aire polvoriento de Jerusalén. Nemuel, el levita, se llamaba a sí mismo. Un…