El Mensajero del Amanecer
El alba no llegó con colores. Llegó con un susurro, un rumor que se colaba por las grietas de las puertas de madera podrida en la Ciudadela. Eliab, hijo de Yair, estaba en el muro norte, el que daba al…
El profeta desnudo
El sol de la tarde, pesado y cobrizo, se inclinaba sobre los tejados de Jerusalén. En el valle del Cedrón, el aire olía a polvo caliente, a excremento de cabra y a la humedad tenue que subía de los cántaros…
Bajo el Sol de la Neblina
El sol de la media tarde en Jerusalén tenía una cualidad pesada, dorada y polvorienta, que parecía aplastar el jadeo del calor más que iluminar la ciudad. En mi estancia, las sombras se alargaban como dedos oscuros a través de…
El Atajo del Perfume Mortal
El aire de la ciudad, al caer la tarde, olía a pan recién horneado y a polvo caliente. Elisha, el hijo menor del mercader Joram, caminaba con paso distraído por la calle de los Alfareros. No llevaba prisa. Su padre…
El cerco y los montes eternos
El humo de los hogares de Jerusalén subía lento, en espirales perezosas que el viento de la tarde deshilachaba contra el cielo morado. Yo, Yohanán, apoyado en la piedra fría del parapeto, sentía el cansancio de todo el día en…
La Majestad sobre el Fragor del Mar
El alba aún no había rasgado el velo gris del cielo cuando Asaf, ya despierto, sintió el peso del aire cambiante. No era el calor seco y polvoriento del desierto, sino una humedad pesada, cargada de salitre, que se colaba…
Desde el Confín de la Tierra
Desde el acantilado, el viento era un animal salvaje. Arrancaba las palabras de los labios y las esparcía sobre el mar enfurecido, aquel mar color de plomo y espuma blanca que se estrellaba, una y otra vez, contra las robas…
La Voz Sobre los Cedros
El recuerdo de aquella tormenta nunca se fue de mis huesos. No era una más de las que azotan los montes del Líbano y luego se desvanecen riéndose hacia el mar. Esta tenía otro nombre. Yo era joven entonces, pastor…
La Pregunta en el Desierto
El recuerdo me viene con el sabor del polvo y el calor. No fue en un templo, ni en la fresca penumbra de una sinagoga donde aquella verdad se me desgarró en el pecho. Fue en el desierto, al este…
El Ayuno del Ahava
La tinta estaba seca en el pergamino, pero las palabras seguían ardiendo en su mente. Esdras, sacerdote y escriba, no era un hombre de espada, sino de letras. Sin embargo, el decreto del rey Artajerjes que llevaba en sus manos…









