El Amanecer de Sulamita
El viento del norte había amainado por fin, y con él se llevó aquel aire frío que durante días había entrado por los resquicios de la ventana. Sulamita se levantó del lecho, sintiendo el mármol fresco bajo sus pies descalzos….
El Camino del Silencio
El sol de la tarde se colaba entre los olivos, pintando de oro los surcos polvorientos del camino. Abías, con su túnica raída y los hombros cargados de leña seca, caminaba despacio. No por la carga, que era liviana, sino…
El Escriba del Asombro
El pergamino estaba frío entre sus dedos, como si la piel de cabra curtida conservara aún el rocío de las noches del desierto. Ananías respiró hondo, sintiendo el olor a aceite de oliva e incienso que flotaba en el aire…
El Salmo del Pastor
El sol de la tarde se colaba entre los troncos de los olivos, dibujando franjas doradas y alargadas sobre la tierra agrietada. Elías se apoyó con dificultad en su bastón de madera nudosa, sintiendo el peso de sus ochenta y…
Cántico del Anciano Fiel
El sol de la tarde se filtraba entre las rendijas de la madera vieja de mi ventana, dibujando franjas doradas y polvorientas sobre el suelo de piedra. Me acomodé en el taburete, sintiendo el peso de los años en mis…
El Suspiro de David
El sol de mediodía caía a plomo sobre el desierto de Judá, convirtiendo cada piedra en un rescoldo y el aire en un espejismo tembloroso. David, con la túnica pegada al cuerpo por el sudor, sentía la sequedad no solo…
El Lamento de Job
El alba llegaba sin consuelo, rozando apenas los montículos de ceniza donde yo, Job, había quedado reducido. Mis días se habían vuelto una sola respiración fatigosa, un jadeo entre el polvo. No era ya un hombre, sino un testimonio andrajoso…
La Humillación de los Emisarios
El sol comenzaba a inclinarse sobre las murallas de Rabá cuando los emisarios de David llegaron polvorientos a las puertas de la ciudad. Los hombres, enviados desde Jerusalén con palabras de consuelo para el rey Hanún por la muerte de…
El Último Suspiro del Rey
El sol de la tarde se filtraba entre las cortigas del palacio, polvo de oro suspendido en el aire quieto. David, el viejo rey, temblaba bajo el peso de las mantas a pesar del calor. Su cuerpo, otrora fornido, ahora…
El Robo de los Ídolos Danitas
El sol comenzaba a declinar sobre las colinas de Judá cuando seis hombres, con las túnicas polvorientas y los pies cubiertos de la tierra de caminos largos, se detuvieron en la encrucijada. Eran de la tribu de Dan, acampados en…









